
¿Qué es el aceite de marihuana?
El aceite de marihuana es un preparado casero que permite obtener un aceite con alta concentración de cannabinoides activos. Esta guía te mostrará de forma práctica cómo elaborar aceite de marihuana casero: conoce el tipo de aceite más adecuado para su preparación, los tiempos y la temperatura, y el almacenamiento óptimo.
Aprenderás no solo a preparar este aceite de forma casera, sino también a comprender la importancia de cada etapa —como la descarboxilación y la infusión en aceite base— para obtener un producto de alta calidad y potencia.
En resumen:
- Descarboxila primero el cannabis en el horno (105-120 °C, 30-45 min): sin este paso los cannabinoides apenas hacen efecto.
- Usa una proporción orientativa de 1 g de cannabis por cada 30 ml de aceite de oliva virgen (unos 3-3,5 g por 100 ml).
- Infusiona a 60-80 °C durante 2-3 horas, filtra y conserva en un frasco de vidrio oscuro, en un lugar fresco y sin luz.
Nota: este es un artículo informativo sin carácter prescriptivo, y no tiene como objetivo prevenir, diagnosticar ni tratar ninguna enfermedad o síntoma. Los productos de Cannactiva no son medicamentos y están destinados a uso externo. La siguiente información tiene fines informativos. La elaboración, posesión y uso del aceite de marihuana tienen una legislación distinta en cada país o región: infórmate. Cannactiva no se responsabiliza por usos indebidos de la información aquí expuesta. Consulta con tu médico si tienes dudas sobre el cannabis y sus utilidades.
Extracción de cannabis en aceite: aspectos clave
El cannabis es una planta excepcional que contiene más de 100 cannabinoides distintos, siendo los más destacados el THC y el CBD. En su forma natural, estos compuestos no son inmediatamente activos: es a través de procesos de extracción como se transforman en sus formas activas, permitiendo que ejerzan efectos en el cuerpo. Estos procesos son la base para elaborar productos como el aceite de CBD y el aceite de marihuana medicinal. El aceite de CBD es un preparado a base de extracto de cáñamo sin THC, mientras que el aceite de marihuana abarca distintas preparaciones caseras, con una combinación variable de THC y CBD.

Proporciones: cantidad de aceite y de marihuana
Para preparar aceite de marihuana suele utilizarse una proporción aproximada de 1 gramo de cannabis por cada 30 ml de aceite. Por ejemplo, para 100 ml de aceite, alrededor de 3 a 3,5 gramos de cannabis.
Elaboración del aceite de marihuana
1. Ingredientes
La calidad del aceite de marihuana depende en gran medida de la calidad del cannabis utilizado. Algunos aspectos a considerar son la procedencia y el estado del material (por ejemplo, que no haya mohos y evitar el exceso de humedad).
Se recomienda aceite de oliva virgen por su calidad y estabilidad. Se ha demostrado que el aceite de oliva es mejor solvente que el alcohol (usado en tinturas de cannabis) para conservar los cannabinoides y terpenos del cannabis (1). También se puede utilizar aceite de coco de calidad.
Si es posible, evita los aceites refinados (etiquetados como «suave», «intenso» o refinado) y los aceites de semillas (uva, girasol, colza). Estos aceites tienen menos estabilidad que el de oliva virgen y resisten peor el calentamiento, lo que acortaría la caducidad del preparado final (el aceite se «enrancia» antes).
2. Triturar el cannabis
Desmenuza los cogollos de manera uniforme, con las manos limpias. Puedes ayudarte de un grinder para triturar el cannabis en trozos más pequeños, sin que quede polvo. No conviene triturar hasta pulverizar, porque las partículas muy finas podrían colarse después en el filtrado.
3. Descarboxilación: activación de cannabinoides con calor
La descarboxilación activa los cannabinoides, convirtiéndolos en sus formas activas (por ejemplo, el THCA se transforma en THC). Este paso es esencial, ya que si no se produce esta transformación, los cannabinoides «crudos» tienen muy poca afinidad por los receptores del sistema endocannabinoide del organismo y no tienen el efecto deseado.
Para ello, precalienta el horno entre 105 °C y 120 °C con un vaso de agua que evitará que la temperatura suba demasiado. No uses el gratinador, ya que aumenta la temperatura por radiación y quema más fácilmente los cogollos desmenuzados. Si no puedes quitarlo, mantén la bandeja en los estantes inferiores del horno.
Extiende el cannabis triturado de manera uniforme sobre una bandeja de hornear cubierta con papel de pergamino y hornea a 105-120 °C durante 30-45 minutos. Remueve el cannabis cada 10-15 minutos para lograr una descarboxilación homogénea. Luego retira la bandeja y deja que el material vegetal se enfríe a temperatura ambiente. Respeta los tiempos y temperaturas indicadas.
4. Infusión en el aceite base
Ahora que ya tenemos el cannabis con los cannabinoides activos, el siguiente paso es extraerlos en un aceite base. Los cannabinoides, al ser compuestos lipofílicos, se disuelven eficientemente en grasas.
Necesitarás una olla de fondo grueso o una olla de cocción lenta y un termómetro de cocina.
Coloca primero el cannabis descarboxilado en la olla y cúbrelo con el aceite base. Remueve para sumergir completamente todo el cannabis en el aceite, intentando que no quede cannabis seco en la superficie. Calienta la mezcla a fuego muy bajo, manteniendo una temperatura constante entre 60 °C y 80 °C durante 2 a 3 horas. Binomio tiempo y temperatura: si se opta por el mayor tiempo de infusión, conviene mantener la temperatura en el rango inferior, alrededor de 60 °C.
En la infusión de la marihuana en aceite es crucial evitar temperaturas superiores, que podrían degradar los cannabinoides y volatilizar los terpenos, compuestos responsables del aroma y que modulan los efectos del aceite. Controla la temperatura con un termómetro.
Durante el tiempo de infusión se extraen los cannabinoides activos de la marihuana, así como los terpenos y flavonoides, componentes que potencian los efectos de los cannabinoides, en lo que se conoce como el efecto séquito del cannabis: la sinergia entre diferentes compuestos.
Algunas recetas optan por una infusión más prolongada, de hasta 6 horas, pero no es recomendable. Excederse en tiempo o temperatura podría reducir la potencia del producto final al degradar el THC en CBN (cannabinol), un derivado del THC con propiedades distintas.
5. Filtrado y separación
Una vez finalizado el tiempo de infusión, y sin dejar enfriar demasiado, separa el aceite del material vegetal para obtener un extracto de calidad y optimizar su conservación.
Si el aceite está tibio será mucho más fácil de filtrar. Además, si dejamos enfriar durante demasiadas horas, el material vegetal podría liberar aromas indeseados al aceite. Incluso se podría filtrar con el aceite caliente, solo habría que tener la precaución de no quemarse al manipularlo.
Necesitarás: un colador fino de metal o un paño de queso (muselina), un recipiente de vidrio para guardar el aceite de marihuana y una espátula de madera.
Coloca el colador fino o el paño de queso sobre el recipiente de vidrio. Con cuidado, vierte la mezcla caliente, permitiendo que el aceite se filtre y dejando atrás los restos del cannabis. Con ayuda de la espátula de madera, presiona suavemente el material vegetal para «exprimirlo» y extraer la mayor cantidad de aceite posible. Deja que el aceite filtrado se enfríe completamente antes de proceder a su almacenamiento.
6. Almacenamiento y conservación
La última etapa es almacenar el aceite de marihuana de manera adecuada para preservar sus propiedades y potencia a lo largo del tiempo. Lo más óptimo son los frascos de vidrio oscuro (por ejemplo, ámbar) para proteger el aceite de la luz, que puede acelerar la degradación de los cannabinoides. También puedes usar frascos de cristal transparente, con la precaución de guardarlos dentro de un armario o en un lugar oscuro y fresco. Estos mismos cuidados para conservar el aceite de CBD aplican aquí.
Importante: coloca una etiqueta en el frasco indicando su contenido y mantenlo fuera del alcance de los niños para evitar accidentes. En caso de ingestión accidental, consulta con un médico o acude al centro de salud. El consumo de cannabis tiene efectos intensos y prolongados, que empiezan a manifestarse a los 30-60 minutos de su ingestión y pueden prolongarse durante 4-6 horas.
Fumar o ingerir el aceite de marihuana: por qué los efectos no son iguales
Lo más habitual es tomar el aceite en gotas sublinguales: se ponen unas gotas bajo la lengua y se mantienen unos segundos antes de tragar. Así una parte se absorbe directamente por la mucosa de la boca, se evita en parte el paso por el aparato digestivo y el efecto suele aparecer algo antes que tragándolo de golpe. Lo explicamos en la guía sobre cómo tomar el aceite de CBD sublingual.
Tomar el aceite (por vía sublingual u oral) cambia cómo se notan los efectos respecto a fumar. Al fumar o vaporizar, los cannabinoides pasan a la sangre a través de los pulmones y el efecto aparece casi de inmediato (en minutos), pero dura menos (unas 2-4 horas). Ingerido, en cambio, pasa por el aparato digestivo antes de circular: el efecto tarda más en aparecer (de 1 a 3 horas) pero es más intenso y se prolonga más (hasta 6-8 horas).
Por eso el error más común con el aceite y los comestibles es pensar que «no hace efecto» y repetir la dosis antes de tiempo, acabando por pasarse. La recomendación es sencilla: empieza con una cantidad pequeña y espera el tiempo suficiente antes de tomar más. Si quieres entender en detalle cuánto tarda en hacer efecto y cuánto dura según la vía de consumo, lo explicamos en su guía.
Referencias de interés
- Romano, L.L. y A. Hazekamp. Cannabis oil: chemical evaluation of an upcoming cannabis-based medicine. Cannabinoids, 2013. 1(1): 1-11.
- Moreno, T., P. Dyer y S. Tallon. Cannabinoid decarboxylation: a comparative kinetic study. Industrial & Engineering Chemistry Research, 2020. 59(46): 20307-20315.



