
A los 78 años, Mila Jansen es, probablemente, la mujer más importante del mundo del cannabis. Se la conoce como la Reina del Hachís. Ícono pop en la Amsterdam de los 60, empresaria, traficante, madre y buscavidas, es la inventora de los sistemas de alta calidad para extraer resina: Pollinator, el Ice-O-Lator y el Bubbleator. La historia de una hija del bosque que llevó los secretos del cannabis desde Asia para todo el planeta.
La historia de Mila Jansen: Una de las personas más importantes en la historia del cannabis
Si es verdad que hay algo como el designio, entonces la vida o el cosmos o lo que fuera que regula nuestra existencia mágica tenía un trono preparado para la pequeña Mila, incluso antes de nacer en la Liverpool de la posguerra.
Hija de un bosque
Mila es hija de un bosque. Y eso condicionó su historia: un hilo de aventuras marcado por las plantas, las flores, los viajes, la libertad y especialmente la marihuana como destino final, la corona de su reino.
Dentro de la vida de Mila Jansen caben mil vidas. ¿Hija de un bosque? Es que en un monte nevado del estado de Saint Louis, en Estados Unidos, durante el invierno atroz de 1943, alguien, de pura casualidad, encontró a la joven holandesa Ilona van Hall, semicongelada, entregada a la muerte por decisión propia. Su mente había quedado presa en el recuerdo de un amigo –quizá su amor–, asesinado por los nazis durante la invasión alemana en Amsterdam. El terror valió que su padre, con la intención de salvarla, la enviase inmediatamente en barco al otro lado del Atlántico.
Pero Ilona no soportó la lejanía. Se adentró entre la espesura de los árboles y la nieve para dejarse llevar para siempre. Falló. Tuvo suerte. Alguien la vio y la trasladó con urgencia a un hospital. Y aquí, otra obra del designio. En ese lugar conoció a Hans Jansen, un ejecutivo 20 años mayor, que también estaba internado, sobreviviente holandés de la Segunda Guerra. No pasaron ni unos meses y la pareja se casó y volvió a Europa donde, durante el otoño de 1944, llegó Mila, que se llama así gracias a la enfermera que unió los caminos de sus padres.
Era un mundo que iba a cambiar para siempre. Y sería la generación de Mila la que llevaría las riendas de un nuevo paradigma social donde la celebración de la vida, de la juventud y la experimentación con drogas, formarían la personalidad de la cultura en la segunda mitad del siglo XX.
Cómo se convirtió en la Reina del Hachís
Más pronto que tarde, Mila Jansen se convertiría en una de las mujeres más importantes de la historia moderna del cannabis. Primero con su casa de té icónica del underground de Amsterdam, y más tarde gracias a la sabiduría que le dio vivir dos décadas en Asia, donde conoció los secretos y misterios del hachís como ninguna otra persona de occidente.
Medio siglo después de su nacimiento, Mila Jansen, a esa altura madre de cuatro niños, sintió una revelación mientras miraba girar el tambor de su máquina de lavar ropa.
Ya había caminado los pueblos hindúes y ya había sido un referente pop de los Países Bajos. Había aprendido en Afganistán el método del charas, separar los tricomas de las hojas y de las flores de la planta de cannabis mediante la frotación manual, una forma de fabricar hash. Y entonces eureka: si adaptaba el mecanismo de la lavadora a la idea ancestral de los pueblos de la baja Asia, podría meter cogollos y sacar resina.
Así, Mila inventó el Pollinator, el primer separador mecánico de resina, la primera fábrica electrónica de hachís, con la que definitivamente se convirtió en una referencia para el incipiente sector de la industria cannábica que, tímida y clandestinamente, asomaba en la vieja Holanda.
El método Pollinator funciona como el tambor de una secadora, sólo que en lugar de separar la suciedad de la ropa, desprende los tricomas del cannabis.
“Se estuvo haciendo hash de manera manual por miles de años en países como Afganistán, Irán y Pakistán. Por eso soy la reina. Porque fue la primera vez que la gente pudo hacer su propio hash sin tener que tardar horas haciéndolo”, suele repetir en entrevistas a la prensa.
Para los años de la iluminación y el Pollinator, Jansen ya era una de las principales proveedoras de hachís de los coffee shops de Amsterdam. Tenía grandes cultivos de interior escondidos de la policía. Era tan buena la resina de Mila que, al principio, incluso, muchos locales de expendio no la querían porque la consideraban demasiado fuerte, demasiado poderosa.
La vida de Mila Jansen
El primer porro
La primera vez que probó un porro fue a finales de 1964, a sus 20 años. “Desde ese momento, se convirtió en mi droga preferida. En aquellos días no había hierba en Ámsterdam, así que era un porro de hachís y eso es lo que he fumado durante más de 50 años”, cuenta la Reina. Por aquellos años, se convertiría en una celebridad gracias a la apertura de su tienda de ropa “Kink 22”.
De tienda de ropa a una casa de té
Era una época salvaje para la capital neerlandesa. Después de ser durante algo más de un año la casa de ropa preferida de las modelos más importantes, de recibir a famosos como Tina Turner, de convertirse en un ícono beat, en noviembre del 67 Mila y sus socias mutaron el negocio de moda a una casa de té que llamaron Cleo de Merode, en honor a una bailarina amiga de Mata Hari.
Cleo de Merode no era un coffee shop, pero es considerado el primer coffee shop. Es que allí dentro, un lugar decorado con alfombras persas, barras doradas y mesas bajas, se respiraban aires de absoluta libertad, en el camino que marcaban referentes de la cultura juvenil de los tardíos 60, como Bob Dylan o Timothy Leary.
Los probadores se convirtieron en espacios privados con almohadones. Todo el mundo podía fumar lo que quisiera y siempre circulaba un cigarrillo con tabaco y hachís entre las mesas. “Nunca fue el primer coffee shop porque nunca vendíamos nada, solo compartíamos el hachís que llegaba de Turquía, Líbano e incluso de Afganistán”, aclara.
La fuga de Mila hacia la tierra del cannabis
Sin embargo, la policía local no tardó mucho en recibir denuncias de vecinos y entonces, su creadora, decidió partir junto a su niña. Las fuerzas de seguridad amenazaron con denunciarla ante el servicio social y quitarle a su hija. Así que, a sus 24 años, Mila se exilió bien lejos de Holanda. Fue el inicio de un viaje por Oriente que duró 14 años y durante el cual tendría tendría otros tres hijos.
“Una parte maravillosa de mi vida. En los veranos caminaba por el Himalaya con mis cuatro hijos, y en invierno pasábamos un tiempo en Goa”, contó Mila. Fueron años de muy poco dinero y algo de lo que juntaba lo hacía enviando hachís a Europa en los mismos bolsos en los que exportaba ropa de tejedoras locales. Conoció a los sadhus y fumó chillums de hachís frotado a mano. Hasta pasó un tiempo en monasterios tibetanos. Estaba en la tierra original de la cultura cannábica y le sacó provecho.
Vuelta de Mila a Ámsterdam
Como consecuencia de algunos problemas de salud de uno de sus hijos, Mila decidió volver a Amsterdam una década y media después. Rápidamente, encontró en el cultivo de cannabis no sólo una salida laboral sino también una inspiración vocacional.
No le fue difícil conseguir un trabajo en la industria cannábica porque siempre supo que tenía mano verde, como buena hija del bosque. A los siete años, después de vivir en varios países por el trabajo de su padre, su familia se mudó a una casa con jardín en Essex, Reino Unido. “¡Cómo me gustaba pasar el rato con mi madre trabajando en el jardín! En verano recogía cestas llenas de flores (...) Era un jardín maravilloso para crecer; estaba lleno de secretos”, narró Mila en su más que interesante libro Cómo llegué a ser la reina del hachís.
A diferencia de lo que ocurría 14 años antes, Ámsterdam ahora estaba repleta de marihuana y de coffee shops que demandaban provisión permanente. Entonces se puso a trabajar de lo que le gustaba.
“Comencé haciendo clones de marihuana y un año después comencé mi propio jardín de dieciocho lámparas. Me fue bien y pude pagar todas las cuentas de la escuela. Al final, con amigos teníamos trece jardines en Ámsterdam, pero estos lugares van y vienen, incluso el maravilloso invernadero en el que trabajé en el '92 no llegó al final. Perdimos 24.000 plantas 10 días antes de la cosecha”, relató. Era la primera mujer fuerte en una industria clandestina absolutamente dominada por hombres, pero otra vez la policía apareció como una amenaza a su libertad.
El coronamiento de Mila como la Reina del Hash
Otra vez, para Mila la crisis fue una oportunidad: la persecución policial propició su coronamiento. Al abrirse del negocio ilegal, Jansen recibió del cosmos la inspiración para inventar el Pollinator, y poco tiempo después, inventó el Ice-O-Lator, un método innovador para fabricar resina con agua e hielo.
Su invención propició el nacimiento de un hachís enteramente holandés, prensado y en seco, conocido como “neder hash”. Y ella ocupó, para siempre, el trono de Reina del Hachís.
Todo lo que le debe Mila al cannabis, la planta también se lo debe a ella. Lo que damos lo recibimos, lo sabe Jansen, lo sabemos todos. “El hachís me mantiene sana y cuerda frente a toda la locura que trae la vida”, suele repetir la Reina. Tiene casi 79 años y todavía está radiante como una flor recién cortada.
El legado de Mila Jansen en el hash CBD que vendemos hoy
El Pollinator y el Ice-O-Lator no se quedaron en Amsterdam: cambiaron para siempre la forma en que se elabora el hachis en todo el mundo. Hoy, cuando trabajamos nuestras resinas de CBD en Cannactiva — el polen tamizado en seco, el hash prensado clasico, el iceolator hecho con agua y hielo — lo hacemos siguiendo los mismos principios artesanales que Mila popularizo. Estos cuatro hash son los mas cercanos al espiritu de la Reina:
Preguntas frecuentes sobre Mila Jansen
¿Cuantos años tiene Mila Jansen?
Mila nacio en Liverpool en otoño de 1944, asi que cumple 82 años en 2026. Sigue al frente de Pollinator Company y haciendo apariciones en ferias cannábicas internacionales.
¿En qué se diferencian el Pollinator, el Ice-O-Lator y el Bubbleator?
Los tres son inventos suyos para separar tricomas, pero usan principios distintos:
- Pollinator (1994) — tambor mecánico, tamizado en seco. Da polen / dry sift.
- Ice-O-Lator (1998) — bolsas filtrantes manuales, agua + hielo. Da iceolator de máxima pureza.
- Bubbleator — versión motorizada del Ice-O-Lator. Permite procesar grandes cantidades sin agitar a mano, manteniendo la misma calidad.
¿Inventó Mila Jansen el bubble hash?
Sí, en la práctica. Antes de su Ice-O-Lator (1998) la extracción con agua y hielo era una técnica casera sin método estándar; Mila fue la primera en industrializarla con un kit de bolsas filtrantes graduadas. El término “bubble hash” se popularizá después gracias a Bubbleman, pero el método y el equipamiento que lo hacen reproducible son suyos.
¿Qué es el “neder hash” y por qué se asocia con Mila Jansen?
“Neder hash” (de Nederland, Países Bajos) es el hachís hecho íntegramente en Holanda con plantas cultivadas allí, prensado y en seco. Antes de los inventos de Mila, casi todo el hachís que circulaba en Amsterdam venía de Marruecos, Líbano o Afganistán. El Pollinator permitió por primera vez producir hachís de calidad sin importar nada, y con eso nació toda una escuela holandesa.
¿Dónde está Pollinator Company hoy?
En Grasweg 41D, 1031 HW Amsterdam (barrio de Noord, a 10 minutos en ferry desde la estación central). Es a la vez fábrica, headshop y archivo personal de Mila — biblioteca de cannabis, máquinas históricas y, con suerte, una taza de té con la Reina si está por ahí. Abre de lunes a viernes de 11:00 a 18:00.
¿Qué libro escribió Mila Jansen?
Su autobiografía se titula Cómo llegué a ser la reina del hachís (publicada también en inglés como How I Became the Hash Queen). Cuenta de primera mano todo el viaje: Liverpool, Cleo de Merode, los 14 años en India y Afganistán, los aprendizajes con sadhus tibetanos, los cultivos clandestinos de Amsterdam y el momento exacto en que mirando girar la lavadora se le ocurrió el Pollinator.
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